A resistência de Gadafi

Do El País

Combates en Trípoli tras la llamada de Gadafi a resistir en la capital

Los enfrentamientos se extienden por toda la capital y los gadafistas bombardean incluso la residencia del líder libio.- El dictador libio habla por primera vez desde que los rebeldes tomaran el control Trípoli y conquistaran ayer su cuartel general 

JUAN MIGUEL MUÑOZ | Trípoli (Enviado Especial) / AGENCIAS 24/08/2011

Los leales al dictador libio, Muamar el Gadafi, contraatacan. Los gadafistas bombardean varios barrios de la capital, Trípoli, así como la residencia de su líder, tomada ayer por los sublevados. Los distritos del Sur de Trípoli, además, viven un intenso fuego cruzado debido a rumores que indican que Gadafi puede encontrarse en la zona, informa Reuters.En el lujoso hotel Rixos, 35 periodistas extranjeros están atrapados y vigilados por leales al dictador. 

Los gadafistas responden así a un llamamiento de su líder. Esta madrugada, en sus primeras declaraciones desde que los sublevados han tomado el control de su bastión, Gadafi ha dicho estar dispuesto a “morir o vencer” en la lucha contra esta “agresión”. Es más, el líder libio ha asegurado a una radio local que su retirada del cuartel general de Bab el Azizia es un “movimiento táctico” después de que su fortín tripolitano fue alcanzado por 64 ataques aéreos de la OTAN, según afirma. Poco después, en unas declaraciones divulgadas por la Al-Rai TV el mandatario ha pedido a todos los residentes de la capital que “barran” la ciudad de rebeldes. “Todos los libios deben estar presentes en Trípoli, hombres jóvenes, hombres de las tribus y mujeres deben barrer Trípoli de los traidores”, ha dicho el líder libio, que asegura además que se ha paseado por la capital de incógnito y que no ha sentido que esta estuviera “en peligro”.

Tras las palabras de su líder, el portavoz del Gobierno libio, Musa Ibrahim, ha asegurado que el régimen es capaz de resistir la ofensiva de los rebeldes durante “meses o años”, según ha aseverado en una conversación telefónica con la televisión Al Urubá y Al Rai, prometiendo que las fuerzas de seguridad convertirán el país en un volcán de lava y fuego. Unas declaraciones en las que ha aprovechado para asegurar que unos 12.000 voluntarios tribales se dirigen en estos momentos hacia Trípoli para frenar el avance rebelde.

Nadie respirará tranquilo en Libia hasta que Gadafi sea detenido. A pesar de que el conflicto está lejos de terminar, los insurgentes controlan casi todo Trípoli. Jóvenes, mujeres y hombres se atrevieron ayer a salir a las calles para abrazar la bandera de la Libia monárquica. Daban por hecho que Gadafi y sus 42 años de dictadura eran historia. La batalla por Trípoli ha dejado más de 400 muertos y al menos 2.000 heridos, según los rebeldes en declaraciones recogidas por la cadena panárabe Al Arabiya.

Rusia, sin embargo, advierte que el régimen libio aún se mantiene fuerte. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha afirmado que, a pesar del éxito de los rebeldes en Trípoli, Gadafi mantiene cierta influencia y capacidad militar. “De momento, la situación sigue siendo la que era. De hecho, hay dualidad de poder” en Libia, ha subrayado el jefe del Kremlin, citado por la agencia Interfax.

Los rebeldes son más optimistas. Mientras el dirigente libio sigue en paradero desconocido, el Consejo Nacional de Transición (CNT) sigue dando pasos para consolidar su legitimidad al frente de Libia. Hoy se reunirá en en Doha (Qatar) con representantes de los Gobiernos de EE UU, Reino Unido, Francia, Italia, Turquía y Qatar, para intentar conseguir fondos para recuperar la economía libia tras seis meses de conflicto, según ha anunciado el primer ministro del órgano de representación de los rebeldes libios, Mahmoud Jibril. Además, el CNT ha sido invitado a participar en una reunión extraordinaria del Consejo de la Liga Árabe del próximo sábado.

Cae un símbolo

La mañana de ayer, la del tercer día de la batalla de Trípoli, comenzó con fuertes combates alrededor de la fortaleza bombardeada en 1986 por la aviación de Estados Unidos y del Rixos, donde están enclaustrados los periodistas invitados por el régimen que se ven incapaces de salir de las instalaciones. Incluso los leales a Gadafi dispararon, según portavoces de sus enemigos, con morteros y proyectiles de grueso calibre contra la Plaza Verde, escenario de alguno de los últimos discursos del autócrata. También los francotiradores hacían de las suyas.

Los acontecimientos trepidantes que se sucedieron durante toda la jornada apoyan la tesis de que el sátrapa libio no volverá a mandar en su país, por mucho que a un dictador tan brutal como imprevisible todavía pueda quedarle alguna carta en la manga. De hecho, a media tarde, minutos antes de que se apoderaran del cuartel general tripolitano de Bab el Aziza, camionetas con milicianos a bordo seguían marchando hacia la capital y no todos los focos de combate se habían apagado.

Además, otros frentes siguen abiertos. Esta noche, las fuerzas leales a Gadafi han bombardeado la ciudad de Zuara, situada junto a la frontera con Túnez, según ha informado la cadena de televisión emiratí Al Arabiya. Un testigo llegó a contar a la agencia Reuters que Túnez ha cerrado esta madrugada la principal frontera con Libia por las noticias de que las fuerzas de Gadafi estaban batallando en Zuara. También esta madrugada atacaron la ciudad de Ajelat, ubicada al oeste de Trípoli, con misiles y tanques, según informa la cadena panárabe Al Arabiya

Era imprescindible para los sublevados adueñarse de Bab el Azizia. Porque el impacto psicológico tiene que ser tremendo entre quienes todavía respaldan a Gadafi, pero tampoco conviene a los rebeldes libios dar todo por concluido. Con Gadafi nunca se sabe, y los impulsivos insurrectos han dado sobrados ejemplos de cantar victoria con facilidad asombrosa. Sin ir más lejos, con la anunciada detención de Saif al Islam, supuestamente arrestado el domingo, que apareció al día siguiente repartiendo abrazos a sus fieles en Trípoli.

Fue un fiasco para el Consejo Nacional de Transición, el Gobierno de los insurgentesreconocido ya por casi todo el mundo. En las últimas horas del lunes la OTAN anunció que había interceptado misiles Scud disparados desde Sirte, patria chica de Gadafi y de su tribu, algunos de cuyos líderes habrían contactado con el Consejo para negociar su rendición, según fuentes insurgentes. Quién sabe si -comprobado que al menos su hijo Saif al Islam está libre- decidirá morir matando. La frase “es capaz de cualquier cosa” se escucha de boca de los libios desde el primer día del alzamiento, hace ya seis meses.

Las televisiones mostraban a cientos de combatientes rebeldes a pie y en camionetas que se movilizaron hacia la fortaleza del dictador y buscaron a Gadafi y los miembros de su familia en cada rincón. Pero no hubo suerte, no estaban allí. Sí había muchas cosas que saquear, sobre todo armas de gran calibre y hasta un fusil bañado en oro que fue exhibido por un afortunado combatiente en televisión.

En la que sin duda era una de las imágenes que definieron la jornada de ayer, la cadena Al Yazira mostró a rebeldes peleando por derribar una de las esculturas favoritas del coronel Gadafi: un puño gigante aplastando un avión de combate estadounidense. El coronel Gadafi la hizo instalar en la fachada de uno de los edificios del complejo que fue bombardeado en 1986 por orden del expresidente Ronald Reagan, en un momento en que Libia era considerada como un Estado terrorista. El edificio derrumbado se convirtió en telón de fondo de Gadafi para los discursos más importantes, incluyendo sus desafíos a los rebeldes en el inicio de la sublevación.

Un portavoz del Consejo Nacional de Transición, el Gobierno rebelde con sede en Bengasi, donde comenzó el levantamiento, dijo que los rebeldes asumían que Gadafi se encontraba todavía en Libia, aunque no tenían idea de donde podía estar. “Creemos que está en Trípoli o cerca de Trípoli”, aseguró el portavoz, Guma el Gamaty, a la BBC de Londres. “Tarde o temprano, lo vamos a encontrar, y espero que sea detenido vivo, así es como nos gustaría capturarlo. Porque si se resiste, morirá”.

“Todavía hay algunos focos de resistencia”, dijo ayer el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, en una entrevista de radio en París, pero, afirmó, “la caída de Gadafi está cerca”. Junto con Estados Unidos y Reino Unido, Francia jugó un papel central en las campañas diplomáticas y militares para derrocar al coronel Gadafi y Juppé declaró que esos esfuerzos todavía necesitan tiempo “para llegar al final de esta operación”.

En el frente oriental, los insurrectos marchaban ayer hacia el oeste y se aproximaban a Ras Lanuf, vital instalación petrolífera conquistada, perdida y vuelta a conquistar en más de una ocasión, conforme al patrón que ha seguido esta guerra en varios de sus frentes bélicos. Porque la alegría desbordante se ha vivido en las orientales Ajdabiya y Brega más de una vez, para sumirse después en la depresión, como sucedió 48 horas atrás en Trípoli. Pero, pese a los evidentes reveses sufridos, los avances de los sublevados se iban consolidando paulatinamente. Ahora, la marcha atrás es más difícil que nunca. ¿Quién va a luchar por un líder que ha desaparecido del mapa?

Nadie piensa -ni la Alianza ni los líderes francés, británico y estadounidense, y así lo han afirmado-, que la suerte no está echada ya para Gadafi y su camarilla. Pero mientras se desconozca el paradero del dictador, por acorralado que esté, el conflicto no ha terminado. Una guerra que ha dejado a la vista una evidente destrucción en numerosas ciudades, como se podía observar ayer en los pueblos y localidades dispersos entre la frontera tunecina y Trípoli. 

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