Tu corazón
Algún día, cuando estés cansado, sin fuerzas o cuando tu mirada encuentre por
casualidad mi libro de poesías y no tengas que esforzarte para alcanzarlo,
léeme, será como descubrirme por primera vez, porque en él estará nuestro amor
amarrado a cada verso, sin sufrimientos que te pesen luego.
En mi libro de poesías me tendrás atada a cada letra, dejaré de ser golondrina
por un rato y murmuraré en tu oído el último suspiro que te regalé en mis
sueños.
Pero léeme sin que tu corazón se estreche, deja que sea el mundo abriéndose a
tus brazos y recuerda a los girasoles y su belleza, parecían ejércitos que
protegían nuestros besos.
Demora tu lectura en el verso final, descubre en él a la eternidad aunque se
vista de adiós.
Léeme sin que te estremezcas de pena, hay hogueras que ocultan su calor en el
silencio.
Léeme con el alma, abandona por un instante la cruz transparente de la culpa,
ábrete al encuentro.
Que por un segundo al leerme, sientas que mi cielo está muy cerca y te habita
desmintiendo tanta ausencia.
De
Alicia Maria Abatilli
Deixe um comentário